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PARQUE NACIONAL CALILEGUA
Ubicación:
Ubicado al este de la provincia de Jujuy, Dpto. Ledesma.
Abarca 76.320 has, dista de San Salvador de Jujuy 100 Km. y desde
Orán (Salta) 125 Km.
Con el fin de proteger un sector representativo de las Yungas o
Selva Tucumano-oranense, cuña selvática subtropical de montaña que
se introduce en la Argentina desde Bolivia. Asimismo, al igual que
el resto de los Parques selváticos del noroeste argentino, cumple
la importante función de proteger las nacientes de los ríos, asegurando
así la calidad y el caudal de las aguas que frecuentemente abastecen
cultivos y ciudades río abajo.
Ubicado al este de la provincia de Jujuy, Dpto. Ledesma, abarca
76.320ha, dista de San Salvador de Jujuy 100 Km.y desde Orán (Salta)
125 Km.
Este Parque Nacional fue creado por iniciativa del Sr. Ledesma anterior
propietario de ese territorio en el año 1980.
Descripción general:
De los Parques del Noroeste argentino que protegen las Yungas, es
el más visitado y conocido por su fácil acceso. Su escabroso relieve
comprende una serie de pliegues, fallas, cañadones, cordones montañosos
muy abruptos, que descienden principalmente de la serranía de Calilegua.
Las cumbres de unos 3.000 mts. de altura ofrecen acantilados verticales
de centenares de metros lo cual unido a una densa vegetación selvática
que cubre valles y faldeos, convierten al área en una de las más
atractivas de la región. Sobresalen por su belleza los cerros Hermoso,
Amarillo, Morro Alto, etc. Desde allí descienden numerosos arroyos
y ríos, como el Valle Grande y el Tormento que desembocan en el
imponente río San Lorenzo. 
Todos ellos desaguan en el río San Francisco que, fluyendo hacia
el este se unirá luego con el Bermejo. A veces estos ríos solo poseen
un pequeño hilo de agua estando seco la mayor parte de su valle.
En épocas de lluvias se convierten en grandes ríos torrentosos que
arrastran troncos, árboles desgajados y grandes piedras. Las abundantes
lluvias de la región (cerca de 2000 mm. por año) permiten el desarrollo
de una densa vegetación que cubre todo el paisaje: la selva de montaña
o yunga. Esta formación, una de las más ricas en especies de la
Argentina, se caracteriza por poseer en sus laderas distintos tipos
vegetación acorde a las distintas altitudes o alturas. De esta manera
hallaremos hasta los 500 mts. de altura la Selva Basal o Selva de
Transición. Entre los 500 y los 1600 se encuentra la Selva Montana
y por encima de ella, el Bosque Montano que llega a los 2500 mts.
de altitud. Más arriba se instalan los prados alpinos que alcanzan
las cumbres de las serranías. Favorecida por su inaccesibilidad,
la fauna silvestre del Parque aún mantiene su riqueza original.
Subsisten allí Yaguaretés, Tapires, Pecaríes, grandes rapaces selváticas
y una enorme variedad de aves exclusivas de estos ambientes. En
los pastizales vecinos a las cumbres hallamos a la Taruca o Huemul
del Norte, especie en peligro de extinción.
Bioma: Yunga o Selva Tucumano-Oranense
Flora:
En las Yungas las condiciones climáticas, como lluvia, humedad y
temperatura varían abruptamente con la altitud entre puntos relativamente
cercanos. Así los valles y las zonas bajas gozan un clima cálido
y menos lluvioso, aunque de heladas menos frecuentes. En las laderas,
en cambio, la temperatura es algo menor pero las precipitaciones
son menos abundantes. En las zonas aún más elevadas se pasa a un
clima templado húmedo con fríos inviernos en los cuales son frecuentes
las nevadas. Esta particulares circunstancias determinan la existencia
de una serie de fajas o pisos de vegetación bien diferenciadas entre
sí. Sobre las llanuras ubicadas al pie de las serranías y en los
cordones montañosos bajos, se instala la Selva Basal o Selva de
Transición, llamada así por encontrarse entre la Selva propiamente
dicha y los bosques secos del Chaco. Los árboles dominantes de esta
formación son el Palo Blanco, el Palo Lanza, la Tipa Blanca, el
Jacarandá, el Cebil Colorado, el Horco Cebil, los Lapachos entre
otras especies.
Dado que en estas alturas las lluvias no superan los 1000 mm., se
define una estación seca que coincide con el invierno, momento en
que la mayoría de los árboles pierde su follaje. Las Selvas Montanas
ubicadas por encima de la formación anterior, ocupan las laderas
orientales formando una masa boscosa impenetrable , habitualmente
cubierta por nubes durante el verano y principios del otoño. Esas
nubes hacen de esta formación la más húmeda de todas, con lluvias
de hasta 3.000 mm anuales.
Estas características determinan un ambiente interior húmedo y sombrío
donde una multitud de lianas, enredaderas y epífitas se enlazan
y vegetan sobre los troncos y ramas de los árboles, cubriéndolos
casi por completo. Aquí predominan los árboles de hojas perennes
y su tamaño es mucho mayor que en la Selva Basal, llegando hasta
los 30 metros de altura. Forman este grupo de gigantes vegetales
el Laurel de la Falda, cuyo tronco llega a los 2,50 metros de diámetro,
el Horco Molle o Palo Barroso, el Nogal Criollo, de nueces comestibles,
y numerosas Mirtáceas (la familia de los Arrayanes y Eucaliptus)
como el Mato, Guil, Horco-Mato, Alpa-Mato, etc. que definen, cuando
se presentan en abundancia, una formación particular llamada Selva
de Mirtáceas. A medida que ascendemos por las laderas, dejamos la
selva con árboles de follaje perenne, para volvermos a encontrar
con los de hoja caduca que integran el llamado Bosque Montano. Esta
formación debe soportar inviernos fríos y secos y escasas lluvias
(apenas 400 mm.).
Aquí se diferencian tres tipos de bosque: los de Pino del
Cerro, los de Aliso y los Queñoa. Estos pueden estar entremezclados,
pero con frecuencia forman comunidades casi puras. El Pino del Cerro
es la única conífera del Noroeste argentino. El Aliso, que llega
hasta México se ubica en pendientes pronunciadas. La Queñoa es un
pequeño árbol de tronco retorcido que puede encontrarse hasta los
3000 mts. de altura sobre paredones rocosos, alcanzando una altura
de hasta 6 mts. Por encima de los Bosques Montanos encontramos los
Prados Montanos formados en su totalidad por gramíneas y otras herbáceas
que florecen durante las épocas de lluvia otorgándole al paisaje
una belleza inigualable.
Fauna:
En las Yungas hallaremos una enorme diversidad de especies animales
acorde con la diversidad de ambientes, estratos de la vegetación
y pisos altitudinales. Muchas de estas especies, especialmente las
aves, realizan desplazamientos estacionales desde las zonas altas
a las bajas en invierno, y a la inversa en verano.
Aves: este grupo de vertebrados es el más numeroso, con cerca
de 350 especies registradas para el Parque. Muchas de ellas son
exclusivas de esta formación vegetal, las Yungas, no hallándoselas
en ningún otro ambiente natural de Argentina. Las especies más representativas
son el Águila Poma, enorme rapaz en peligro de extinción, los grandes
loros como el Guacamayo Verde, el de Cara Roja y Frente Naranja,
el Loro Alisero (característico de los Bosques de Aliso), Pavas
de Monte como la de Cara Roja, endémica de la región, y una multitud
de Picaflores, pequeñas aves frugívoras, trepadoras e insectívoras.
Mamíferos: encontramos el grupo de los herbívoros, representados
por el Tapir , los Pecaríes Labiado y de Collar, las Corzuelas Roja
y Parda, el Agutí y el Tapetí, un conejo autóctono. En los Pastizales
de Altura hallamos a otro ciervo autóctono, la Taruca o Huemul del
Norte que se encuentra en peligro de extinción por la caza de la
cual es objeto, ya que constituye un trofeo muy preciado. Los carnívoros
se encuentran en abundancia tanto los de gran porte como el Yaguareté
(especie en peligro de extinción) el Puma como los de mediano tamaño
como el Hurón Grande, el Gato Tigre y el Zorro de Monte. Muchas
especies de mamíferos son de hábitos exclusivamente arborícolas
como las Ardillas, que recorren los troncos en busca de frutos y
semillas y el Mono Caí, que se mueve en pequeños grupos por las
copas de los árboles. Existe en este bioma un grupo de anfibios
atípico: el de las ranas marsupiales. Estas especies colocan sus
huevos en bolsas o marsupios que se encuentran en sus espaldas,
dentro de los cuales se produce todo el desarrollo larvario. Una
vez completado éste salen del marsupio las pequeñas ranitas totalmente
formadas.
Invertebrados: su fauna es muy poco estudiada, es muy variada
y rica siendo las formas más comunes las mismas que abundan en las
regiones selváticas de Misiones y el Amazonas.
Problemas
de conservación:
Los principales problemas que posee, son los comunes a todos los
Parques selváticos del noroeste argentino. En Calilegua es particularmente
grave el problema ocasionado por la existencia, dentro de los límites
del Parque, de yacimientos petrolíferos. El aprovechamiento de estos
pozos de petróleo, ocasiona contaminación del agua y de las capas
superficiales de suelo, acumulación de chatarra y basura, destrucción
de la cobertura vegetal en el área, apertura de caminos y picadas,
y un aumento general de la presencia humana con su sabido impacto.
A pesar de haberse acordado con las empresas a cargo de la explotación,
un plan de mitigación de los impactos negativos, aún no se inició
su cumplimiento. La caza furtiva va en considerable aumento debido
a la gran cantidad de mano de obra desocupada en la zona. Muchas
familias completan su dieta con la caza de animales silvestres y
buscan ingresos económicos con la captura de Loros, para su posterior
comercialización. En algunos sectores del Parque se producen ingresiones
de ganado doméstico, cuya acción ramoneadora lleva a la paulatina
modificación de la vegetación natural.
Itinerario: Dada su
peculiar geografía, el Parque cuenta sólo con contados lugares donde
realizar recorridas. Estas se concentran a lo largo de los ríos,
o siguiendo algunos caminos locales. Una de las caminatas recomendadas
es remontando el Ao. Aguas Negras, saliendo de la Seccional de Guardaparque
del mismo nombre, hasta la picada que lleva a Totoritas. Caminando
por este sendero natural tendremos oportunidad de observar rastros
de algunos de los mamíferos más comunes que habitan el Parque. Otra
opción es remontar el Río San Lorenzo, y tomar algunas de las picadas
o senderos que se comunican con el mismo. Allí tendremos una excelente
visión de la Selva Basal o Selva de Transición. A pie o mejor en
vehículo puede tomarse el camino (Ruta Prov. 83) que va a la localidad
de San Francisco, distante 83 km de la Seccional de Guardaparque
de Aguas Negras. A lo largo de este recorrido se observarán las
variaciones en la vegetación a medida que se asciende a mayores
alturas . Luego de 13 km se arriba a la Seccional de Mesada de las
Colmenas. Desde allí se recomienda dirigirse a Abra de Cañas, ubicada
a 1.700 metros de altura, donde se observa el Bosque Montano, pudiéndose
continuar hasta "El Monolito" que marca el límite oeste del Parque
Nacional. Existe vecino a la Seccional de Guardaparque de Aguas
Negras un camping libre con baños, piletas para lavar, fogones y
mesas. En Mesada de las Colmenas sólo se puede acampar con autorización
previa.
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