Según explican los zoólogos, el mensaje recibido dentro del huevo determina el comportamiento futuro de las crías. Así, los pollos con padres generosos desarrollarán un instinto para demandar abundantes cantidades de alimento, mientras que aquellos advertidos de la "tacañería" de sus progenitores nacerán ya acostumbrados a pedir poco.
Si los polluelos atienden el mensaje de las hormonas maternas en el huevo ganan peso más rápido a pesar de recibir poco alimento de sus padres y ahorran esfuerzos innecesarios para reclamar más comida. "Este trabajo cambia la forma de entender el ambiente prenatal en los pájaros".
Este tipo de comportamiento es común a otros animales, si bien cambia es el mensaje. En el caso de los ratones de campo, por ejemplo, las madres comunican a sus crías cuándo van a nacer, para que desarrollen un pelaje más grueso si es en invierno.